Hepatitis

Nuestro recuento de las células polimorfonucleares y los linfocitos sólo cubre una parte del sistema inmunológico. Los linfocitos de células B forman el 10% del total de los linfocitos que circulan en el organismo, y funcionan al liberar inmunoglobulinas para atacar y destruir patógenos invasores. Aproximadamente el 80% de los linfocitos en el cuerpo son células T. Cuando estos linfocitos son trastornados, las puertas a la infección se abren y la salud se ve comprometida. Por ejemplo, el Virus de Inmunodeficiencia Humano (VIH) destruye las células T auxiliares y deja a las células T asesinas incomunicadas e impotentes. Como resultado, microorganismos invasores los cuales el cuerpo normalmente disiparía son capaces de causar las severas infecciones que caracterizan al SIDA.

El Glutatión desempeña un papel crucial en el funcionamiento de las células inmunológicas. El doctor Gustavo Bounous, un experto líder en el estudio de Glutatión dice, “El factor limitante en la actividad adecuada de nuestros linfocitos es la disponibilidad de Glutatión. ” Este concepto se hace evidentemente claro en el Virus de Inmunodeficiencia Humano o VIH – la causa del SIDA.

En esencia, el SIDA es una disfunción de los linfocitos de célula T. Los pacientes que sufren de esta enfermedad, por lo regular, muestran niveles bajos de Glutatión, especialmente en el conteo de Glutatión en los linfocitos de célula T. Varios estudios han demostrado que los niveles de Glutatión pueden ser indicadores que muestren las posibilidades de sobrevivencia y calidad de vida de pacientes de SIDA.

Liver Infection with hepatitis viruses and medicine therapyEl crecimiento y la actividad saludable de las células dependen directamente de la disponibilidad de Glutatión. La disminución experimental de los niveles de Glutatión ha mostrado disminuir severamente la habilidad de las células inmunológicas para combatir con los patógenos lo cual deja la puerta abierta a las enfermedades. En varios estudios, los niveles de Glutatión intracelular corresponden directamente a la efectividad de la respuesta inmunológica. En cierta forma, el Glutatión es un tipo de alimento para el sistema inmunológico.

En algunas enfermedades autoinmunes tales como la artritis reumatoide, lupus (SLE) y en el proceso normal del envejecimiento, los linfocitos de células T muestran una respuesta inmunológica debilitada ante los antígenos invasores. Adicionalmente, estas condiciones crónicas inflamatorias han sido asociadas a concentraciones bajas de Glutatión en el suero sanguíneo y en los glóbulos rojos y tal como ya he demostrado a los descensos subsiguientes de óxido nítrico

Un linfocito ataca a un patógeno liberando un poderoso químico oxidante tal como el peróxido, y el linfocito se protege a si mismo neutralizándolo con Glutatión. También, los linfocitos deben replicarse a sí mismos una y otra vez (expansión monoclonal) para poder atacar a la población patógena en su totalidad. Este proceso requiere el uso de oxígeno y la liberación adicional de oxidantes en un proceso que se conoce con el nombre de estallido respiratorio. Para lograr una replicación eficiente y continua se requiere el uso del Glutatión para contraatacar los efectos de oxidación y de estos radicales libres generados. Así que el combatir una infección se consume Glutatión en dos formas—al utilizarlo para estabilizar los radicales libres y también para producir células inmunológicas. Esto se hace aparente en infecciones agudas tales como la neumonía bacteriana. En infecciones crónicas tales como la HEPATITIS C o el SIDA, el desgaste en los niveles de Glutatión es aún más pronunciado. Estudios recientes han demostrado que los niveles de Glutatión elevados le permiten al sistema inmunológico lidiar con estas infecciones de manera más efectiva.

side view of two young caucasian researchers studying a sample in a laboratory

El doctor Gustavo Bounous y su equipo de investigadores de la Universidad de McGill midieron la respuesta inmunológica en animales quienes se alimentaron con un aislado de proteína rica en precursores de Glutatión. Estos animales demostraron tanto niveles intracelulares de Glutatión más elevados, como una respuesta más efectiva a las amenazas inmunológicas.

Así que la actividad protectora del Glutatión tiene dos funciones – fortalece el funcionamiento de las células inmunológicas y también funciona como un antioxidante dentro de las mismas. Un alarmante número de infecciones bacteriales resistentes a los antibióticos tales como la enfermedad que carcome la piel, el enterococo resistente a la vancomicina, y el estafilococo resistente a la meticilina han llegado han nuestros hospitales y comunidades. Algunos profesionales de la salud creen que virus tales como las causantes del SIDA y la Hepatitis C son tan sólo la punta del iceberg, y que una ola de nuevos patógenos emergentes está en camino. Males antiguos, tales como la TUBERCULOSIS, los cuales se creían haber sido erradicados, han regresado con mayor fuerza y ya no son susceptibles a tratamientos que anteriormente funcionaban para contrarrestarlos. El fortalecer nuestros niveles de Glutatión es una manera práctica de prepararnos para defendernos contra estas amenazas evidentes.

El sistema inmunológico utiliza varios tipos de células para combatir las infecciones y otras amenazas y el crecimiento y el funcionamiento saludable de estas células depende de la disponibilidad de Glutatión. El Glutatión se encuentra en el centro de todos los procesos inmunológicos y el tener niveles bajos de Glutatión es algo común en muchas enfermedades, especialmente en el SIDA el cual se caracteriza por un sistema inmunológico severamente comprometido.

El elevar y mantener los niveles de Glutatión puede minimizar el riesgo de contraer estas enfermedades. Aunque sólo las personas que se encuentran severamente enfermas muestran una deficiencia en el nivel de Glutatión, aquellas personas con una salud estable también pueden beneficiarse con la suplementación de Glutatión, especialmente en estos días en que estamos tan expuestos, como nunca antes, a toxinas ambientales y a bacterias resistentes a los medicamentos.

Precursor del Glutatión

Los suplementos antioxidantes aumentan el glutatión celular, como el ácido alfa lipoico, Riboceina, pycnogenol, la silimarina hierbas (cardo de leche), y son eficaces en la restauración de la función normal.
La Riboceina ha demostrado entregar efectivamente la cisteína a la célula, permitiéndole producir óptimas cantidades de glutatión.

Riboceina combina la Ribosa y la Cisteína, nutrientes que se producen naturalmente en los seres humanos, para entregar de forma más efectiva la cisteína directamente a nuestras células. Este componente innovador es un nutriente de liberación por demanda, activado por las células del cuerpo. La Riboeina entra en el torrente sanguíneo y es utilizado por el cuerpo para producir glutatión, el antioxidante maestro del cuerpo y ATP, el combustible natural y fuente de energía de la célula Insuperable en efectividad, Riboceina superó con creces a todos los otros medios de mejora del glutatión con los que ha sido probado.

La RiboCeína representa 25 años de desarrollo e investigación por uno de los científicos más destacados a nivel mundial, en el campo de la Química Médica, el doctor Herbert T. Nagasawa renombrado científico y químico farmacéutico. El propósito y la inspiración para la RiboCeína le llegó mientras trabajaba como uno de los principales científicos de investigación para el Centro Médico de Veteranos, y fue entonces cuando se dio cuenta lo importante que era el Glutatión para la salud humana.